
Contenidos del artículo
- Pides «una menta» y te traen otra planta
- Tres mentas distintas en la misma estantería
- Lo que la EMA reconoce, y lo que nadie ha demostrado
- Cómo prepararla con las cantidades de la monografía
- Quién debería saltársela o preguntar antes
- Menta poleo: la de siempre y su letra pequeña
- Té moruno: el de la tetera de metal, paso a paso
- Menta y cachimba: por qué el frío no es frío
- Antes, durante o después de la sesión: cómo encajarla
Pides «una menta» y te traen otra planta
Son las dos de la madrugada, la cachimba de la mesa ya va por la tercera brasa y alguien pide algo caliente para cerrar la noche. «Una menta», dice. En la barra pueden servirle tres cosas distintas: una bolsita de menta piperita, un vaso de té moruno con hierbabuena fresca o un poleo menta de los de toda la vida. Las tres saben a menta y, sin embargo, son plantas distintas, cada una con su propia letra pequeña.
Casi todo lo que vas a leer por ahí sobre la infusión de menta mezcla las tres. Hay listas de once beneficios, recetas para la fiebre o los nervios y estudios citados que, cuando los abres, resultan ser ensayos con extractos en placas de laboratorio. Aquí vamos a separar las plantas y a contar qué reconoce de verdad la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), con las cantidades oficiales para prepararla y los casos en los que mejor no tomarla.
También tiene su parte de lounge, porque la menta es el sabor que más se repite en cualquier carta de cachimbas y la bebida caliente que más se pide al final de una sesión. Veremos el té moruno paso a paso, cuánta cafeína admite la autoridad europea y por qué el «frío» de la menta en la boca no tiene nada que ver con la temperatura.
Última revisión: 26/10/2026. Las fuentes oficiales se consultaron ese día. Nada de lo que sigue sustituye a tu médico o farmacéutico: si tomas medicación, estás embarazada o tienes un problema digestivo que no se va, pregunta antes.
Tres mentas distintas en la misma estantería
El género Mentha es enorme y se cruza con facilidad, pero en España, en la práctica, solo te vas a encontrar tres en una taza. La menta piperita (Mentha x piperita) es la de las bolsitas que pone «menta» a secas y la de los chicles. La hierbabuena (Mentha spicata) es más dulce y menos picante: es la que va en el mojito y en el té moruno. Y el poleo (Mentha pulegium), que en el súper aparece como «poleo menta» o «menta poleo», es la infusión de sobremesa clásica de bares y abuelas.
La diferencia importa por un compuesto, la pulegona. Según la declaración pública de la EMA sobre pulegona y mentofurano, la pulegona es el componente principal del aceite esencial del poleo europeo, donde supone entre el 85 y el 97 %. En los aceites de menta piperita se mueve entre el 0,5 y el 4,6 %. Son cifras del aceite esencial, no de la taza: una infusión arrastra solo una fracción pequeña de esos aceites. Aun así, dice mucho de por qué no conviene tratarlas como intercambiables.
| Planta | Nombre botánico | Dónde la encuentras | Pulegona en el aceite esencial (EMA) |
|---|---|---|---|
| Menta piperita | Mentha x piperita | Bolsitas «menta», caramelos, chicles | 0,5-4,6 % |
| Hierbabuena | Mentha spicata | Té moruno, mojito, cocina | Presente, sin cifra en la declaración |
| Poleo | Mentha pulegium | Bolsitas «poleo menta», campo | 85-97 % |
Lee la etiqueta. Si en los ingredientes pone Mentha pulegium, es poleo, aunque la caja diga «menta» en letras grandes. Y si pone Mentha x piperita, es la planta que tiene monografía europea, que es de la que hablamos en los dos apartados siguientes.

Lo que la EMA reconoce, y lo que nadie ha demostrado
La única planta de las tres con una ficha oficial europea para usarse en tisana es la menta piperita. La página de la EMA sobre la hoja de menta piperita recoge una monografía revisada en 2020 que la clasifica como medicamento tradicional a base de plantas para el alivio sintomático de trastornos digestivos como la digestión pesada (dispepsia) y los gases. Traducido: se acepta por su largo historial de uso, no porque haya ensayos clínicos que lo prueben.
Ese matiz desaparece en casi todos los artículos que encabezan Google. Cuando la EMA dice «uso tradicional», está diciendo que el producto lleva décadas en el mercado sin problemas de seguridad graves y que su efecto es plausible. No dice que cure nada. En 2006, una revisión publicada en Phytotherapy Research sobre la menta piperita resumía así la situación: hay ensayos en humanos con el aceite de menta, sobre todo en colon irritable, pero los estudios con la hoja son escasos y los ensayos clínicos con la tisana, directamente, no existían.
Ojo con los saltos. El aceite de menta en cápsulas gastrorresistentes es un producto distinto, con otra dosis y otra monografía. Lo que funciona en una cápsula no se traslada a una taza. Y el estudio que varias webs citan para hablar de «prevención del cáncer» es un trabajo in vitro con extractos de menta sobre células en cultivo. Ningún resultado de laboratorio así permite prometer nada a quien se toma una infusión.
Si una web te vende diez beneficios de la menta, busca cuántos tienen detrás un ensayo con personas que bebían la infusión. A día de hoy, casi ninguno.
¿Qué queda, entonces? Una bebida sin cafeína, prácticamente sin calorías si no le echas azúcar, con un sabor que muchos asocian a sentirse menos pesados después de cenar. A mucha gente le basta con eso, y está bien, mientras no se le pida a la taza lo que no puede dar.
Cómo prepararla con las cantidades de la monografía
Lo bueno de tener una monografía oficial de la EMA es que trae números. Están pensados para medicamentos tradicionales registrados, pero sirven como referencia razonable para la bolsita o la hoja seca que tienes en casa. La infusión se hace con agua hirviendo, no con agua tibia: el agua a punto de ebullición es la que extrae los aceites aromáticos de la hoja.
| Quién | Hoja seca por toma | Agua hirviendo | Tomas al día |
|---|---|---|---|
| Adultos y mayores | 1,5-3,0 g | 100-150 ml | 3 |
| Niños de 4 a 11 años y adolescentes | 1,0-2,0 g | 100-150 ml | 3 |
| Menores de 4 años | No recomendada por falta de datos | ||
Una bolsita comercial suele llevar una cantidad dentro de ese rango, pero mira el peso en la caja, porque varía según la marca. El método es simple: calienta la taza con un chorro de agua caliente, mete la bolsita o la hoja, vierte el agua recién hervida, tapa con un platillo para que no se escapen los aromas y deja reposar unos minutos. Tapar no es una manía: los aceites de la menta son volátiles y se van con el vapor.
Con menta fresca la cosa cambia, porque la hoja fresca pesa más por el agua que contiene y no hay cifra oficial equivalente. Como orientación de cocina, un manojo pequeño de hojas limpias por taza, ligeramente estrujadas entre los dedos para que suelten el aroma. Si amarga, la próxima vez déjala menos rato.
La propia monografía pone un límite de tiempo: si las molestias digestivas siguen más de dos semanas, o empeoran, toca consultar con un médico o un profesional sanitario. Una infusión no debería ser la forma de tapar un síntoma que dura.
Quién debería saltársela o preguntar antes
Que sea una planta de toda la vida no la hace apta para todo el mundo. La monografía europea es bastante concreta, y conviene repasarla antes de pedir la tercera taza de la noche.
- Reflujo y ardor de estómago: es la advertencia principal. La EMA indica que las personas con reflujo gastroesofágico deberían evitar las preparaciones de hoja de menta porque el ardor puede aumentar. También es el único efecto adverso que recoge, con frecuencia desconocida.
- Cálculos biliares u otros problemas de la vesícula: la EMA pide precaución.
- Embarazo y lactancia: la seguridad no está establecida y, ante la falta de datos, no se recomienda.
- Niños menores de 4 años: tampoco se recomienda, por el mismo motivo.
- Alergia a la menta o al mentol: aquí ya no es precaución, es contraindicación.
Sobre interacciones con medicamentos, la monografía dice que no se han notificado. Eso no equivale a «no hay ninguna»: significa que no constan. Si tomas medicación a diario, lo sensato es comentarlo en la farmacia, que para eso están.
El combo de madrugada que más ardor da es fácil de reconocer: cena copiosa, cachimba larga, y para rematar una menta muy caliente y muy cargada. Si ya tienes tendencia al reflujo, la menta no es tu bajativo.
Con el poleo hay que añadir otra capa de prudencia, por la pulegona. Lo vemos en el siguiente apartado, porque es justo la planta que más se pide en un bar español y la que menos respaldo oficial tiene.

Menta poleo: la de siempre y su letra pequeña
El poleo menta es la infusión de bar por excelencia. Se busca muchísimo más que la propia «infusión de menta», sobre todo con preguntas tipo «para qué sirve» o «cuándo no tomarla». Y aquí la respuesta honesta es incómoda: el poleo no tiene monografía europea para uso en tisana, así que no hay una indicación oficial ni una posología de referencia como la de la piperita.
Lo que sí hay es una advertencia química. La declaración de la EMA sobre la pulegona, revisada en 2016, analiza la toxicidad de este compuesto, que se concentra sobre todo en el aceite esencial del poleo. El documento recoge intoxicaciones graves en personas que ingirieron unos 10 ml de aceite de poleo y muertes por encima de 15 ml, con daño hepático severo. Para los medicamentos a base de plantas, la EMA fija un límite aceptable de exposición de 0,75 mg de pulegona y mentofurano por kilo de peso al día, que para un adulto de 50 kg son 37,5 mg.
Conviene poner las cosas en su sitio. Esos casos son de aceite esencial concentrado, no de una bolsita de poleo después de comer, y la declaración no dice que la infusión ocasional sea peligrosa. Pero sí explica por qué el aceite de poleo nunca debe ingerirse, por qué tiene fama de abortivo y por qué embarazadas, niños pequeños y personas con problemas de hígado tienen motivos de sobra para elegir otra cosa.
¿Tiene teína? No: el poleo, como la menta piperita y la hierbabuena, no lleva cafeína. Esa sí es una diferencia real con el té moruno, que lleva té verde. Y sobre adelgazar o dormir mejor, no hay estudios con la infusión que lo respalden. Si te gusta después de cenar, tómala por el sabor y sin más expectativas.
Té moruno: el de la tetera de metal, paso a paso
En la mitad de los lounges de Madrid, la bebida caliente que acompaña a la cachimba no es una infusión, es té moruno: té verde con hierbabuena fresca y bastante azúcar, servido desde la tetera alta en vasos pequeños. En Marruecos se llama atay, y su receta tradicional es más sencilla de lo que parece.
- Enjuaga la tetera con agua hirviendo para quitar el sabor a metal.
- Pon el té verde tipo gunpowder, el de bolitas: una cucharadita por persona y otra «para la tetera».
- Cúbrelo con agua hirviendo, espera menos de un minuto y tira esa agua. Es un lavado que le quita amargor.
- Añade agua hirviendo de nuevo, un buen manojo de hierbabuena fresca y azúcar al gusto.
- No remuevas con cuchara: sirve un vaso, devuélvelo a la tetera y repite un par de veces para mezclar.
- Sirve desde arriba para que se forme espuma en el vaso.
La tradición habla de tres vasos que cambian según se enfría y se concentra la tetera: el primero dulce, el segundo fuerte, el tercero amargo. Aquí la hierbabuena tiene que ser fresca. Con menta seca o con poleo sale otra bebida.
Lo que cambia respecto a la infusión es la cafeína, porque el té verde la tiene. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que en adultos sanos no plantean problemas de seguridad tomas puntuales de hasta 200 mg ni un total de hasta 400 mg al día, sumando todas las fuentes. En el embarazo, el límite que da es de 200 mg diarios. La cantidad exacta por vaso depende del té y de cuánto lo dejes, así que no hay cifra fija, pero si vas por la tetera entera a medianoche después de dos cafés y una bebida energética, la cuenta del día sube rápido.
Menta y cachimba: por qué el frío no es frío
Si alguna vez has pedido un sabor «ice» o menta helada en la cachimba, habrás notado que el humo parece más fresco. No lo es. Lo que pasa ocurre en tu boca: el mentol activa un receptor de las terminaciones nerviosas llamado TRPM8, el mismo que se dispara con el frío real. Lo describió en 2002 un estudio publicado en Nature que identificó este receptor como sensor de temperaturas bajas y de mentol a la vez. Tu cerebro recibe la señal de «frío» aunque nada se haya enfriado.
Por eso la menta es el comodín de cualquier carta. En nuestra guía de sabores de cachimba más populares sale en las mezclas más pedidas, de la sandía con menta al doble de manzana con un toque helado. Refresca la percepción, limpia el paladar entre caladas y disimula bastante el sabor a quemado cuando el calor se va de las manos.
Que el humo se note fresco no significa que sea más suave para tus pulmones ni que contenga menos de nada. El mentol cambia la sensación, no la composición del humo. Si una sesión con menta te parece «más ligera», es tu boca la que lo cree.
Esa misma sensación explica por qué alguna gente pide una infusión de menta al terminar: es el mismo sabor, en un formato sin humo y sin nicotina. Si lo que te interesa es quitar la nicotina de la ecuación también en la cazoleta, tienes la guía de tabaco de cachimba sin nicotina, con sus pros y sus límites. Las melazas sin tabaco no se vuelven inocuas, porque siguen generando humo y carbón encendido, pero al menos sabes lo que estás eligiendo.
Antes, durante o después de la sesión: cómo encajarla
En una noche de cachimba la bebida importa más de lo que parece. Un refresco muy dulce empasta el paladar y hace que los sabores afrutados se noten planos. Una infusión de menta caliente o un té moruno, en cambio, juegan en el mismo registro aromático que la cazoleta. Funcionan bien en tres momentos.
Antes de empezar, mientras se encienden los carbones y el cuenco coge temperatura, que es justo la fase en la que hay que tener paciencia (lo explicamos en cómo preparar una cachimba), el té moruno es el ritual clásico. Eso sí, cuidado con el azúcar si vas a fumar sabores dulces: dos golosinas seguidas cansan.
Con la cachimba ya en marcha suele ganar lo frío: agua con gas, limonada poco dulce o una bebida sin alcohol con hierbabuena. Tienes recetas con cantidades en nuestra guía de mocktails para una tarde de cachimba, incluido un mojito sin alcohol con hierbabuena fresca.
Para cerrar, la opción lógica es la infusión de menta piperita, que no lleva teína. Con dos matices: si te da ardor, sustitúyela, y si has bebido alcohol, el agua va primero. Ninguna infusión «limpia» el cuerpo después de fumar, ni compensa una noche larga.
| Momento | Opción | Por qué encaja | A vigilar |
|---|---|---|---|
| Antes | Té moruno | Ritual, aroma afín a la menta de la cazoleta | Cafeína y azúcar |
| Durante | Bebida fría con hierbabuena | Refresca sin tapar los sabores | Dulzor excesivo |
| Después | Infusión de menta piperita | Sin cafeína, digestiva por tradición | Reflujo y ardor |
Y si estás por Torrejón, en Khalum Lounge Club (Avenida de la Constitución, 168) puedes preguntar qué hay en carta esa noche. La carta cambia de una temporada a otra; lo de no juntar una bebida muy dulce con un sabor muy dulce lo repetimos siempre.
La infusión de menta es una buena bebida de final de noche si sabes qué estás tomando. La menta piperita es la única de las tres con monografía europea, y esa monografía habla de digestión pesada y gases por uso tradicional, con cantidades claras y con advertencias para reflujo, vesícula, embarazo y niños pequeños. El poleo es otra planta, con más pulegona y sin respaldo oficial en tisana. El té moruno añade cafeína. Todo lo demás que leas, desde quemar grasa hasta prevenir enfermedades, va por delante de las pruebas.
En la mesa de una cachimba, la menta hace sobre todo de sabor, caliente en la taza o frío en la cazoleta. Si quieres probar el té moruno en ambiente lounge, Khalum Lounge Club está en la Avenida de la Constitución, 168, en Torrejón de Ardoz, y puedes preguntar por WhatsApp en el +34 677 99 26 91. Revisaremos esta guía si la EMA actualiza la monografía.
Aviso: Fumar tabaco perjudica gravemente la salud. Contenido para mayores de 18 años. Consumo responsable. Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.

